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Anna Carbentus van Gogh, 1888
Anna Carbentus van Gogh, 1888

Retratos de los Grandes Maestros a sus Madres

Ser madre es el mayor acto de coraje que alguien puede tener, porque es exponerse a todo tipo de dolor, principalmente el de la incertidumbre de estar actuando correctamente y del miedo de perder algo tan amado. ¿Perder? ¿cómo? No es nuestro, ¿recuerdan? Fue apenas un préstamo”…. ( José Saramago)

Ninguna obra maestra de ningún artista puede igualar la creación de un niño hecho por una madre (Gerry Spence).

Cuando era pequeño mi madre me decía: si te haces soldado, llegarás a general; si te haces cura, llegarás a Papa. Yo quería ser pintor y he llegado a Picasso (Pablo Picasso).

Hay sólo un niño bello en el mundo, y cada madre lo tiene (José Martí).

Mi madre fue muy imaginativa y con una cierta visión del mundo. No era una gente culta pero era incurablemente romántica y me inició en las novelas de viajes. (…) Mi madre leía mala literatura, no era culta pero su imaginación me abría otras puertas. Teníamos un juego: “Mirar el cielo y buscar la forma de las nubes e inventar grandes historias. ” Esto ocurría en Banfield. Mis amigos no tenían esa suerte. No tenían madres que mirasen las nubes. (Julio Cortázar)

Ser madre es más que un concepto biológico….es pura ternura, compasión y lealtad inquebrantable. Una madre alaba los logros e ignora las faltas menores, comparte las penas y sana muchos dolores, protege a los hijos y esconde sus propias lágrimas prefiriendo reír para que sus hijos e hijas puedan reir con ella, todas las madres se entregan a sí mismas…. (de mi admirada Ainhoa Iknowa, la luz y el amor andante, a su madre Pilar).

La más bella palabra en labios de una persona es la palabra madre, y la llamada más dulce: madre mía (Gibran Khalil).

 

No existe la madre perfecta, pero hay un millón de maneras de ser una buena madre (Jill Churchill).

 

Siempre las madres tienen ese encanto secreto de tratarlo a uno como un niño. (Reinaldo Arenas)

No sólo pintaron a sus madres, también la maternidad de sus esposas. Sorolla retrató a su esposa Clotilde después de dar a luz a su hija Elena. Renoir pintó  muchas escenas de su mujer Gabrielle con sus hijos, en la imagen con Jean Renoir, futuro cineasta. Y por último, un caso especial: fue justamente el retrato de su madre el que catapultó a la fama a James McNeill.

Madre, te bendigo porque supiste hacer de tu hijo un hombre real y enteramente humano. (Miguel Ángel Asturias).

Retratos de los Grandes Maestros a sus Madres.

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Sobre Edi Kastas

Librepensador. Estado civil: Siniestro total. Estudios: poco cuajados.

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